Desde que llegué al hostel, esta es mi nueva oficina.
Desde que llegué al hostel, siempre estoy acompañado.
Desde que llegué al hostel, no dejo de escuchar historias.
Y desde que llegué, volví a escribir.
Por lo menos, dándole de nuevo al «Publicar».
Vivir con 50 locos me recordó de golpe.
– Cuando peor lo estás pasando, es donde más debes escribir.
Ya lo sabía, pero la vida siempre viene a insistir.
Verás.
A algunos no le pagaron el laburo.
Otros, discriminados.
Y lo más común: breakdown por estar lejos de casa.
Mi última empleadora me botó a la calle sin rechistar, así que no me quedo atrás con las tragedias jajaja.
En fin.
Estoy volviéndome a sentar.
Aunque no tenga tiempo ni ganas.
Escribir para vender y vivir.
Y este hostel tiene vendedores de clase 1.
Guapas lecciones cada día en estos pasillos.
Porque en una conversación, si prestas atención, algo hace click.
Aprende a ser una antena 5G y gana dinero.
Simple.
