Enamoré a una señora de 60 años y me dio trabajo, alojamiento y comidas por 3 meses en un montaña nevada.

Todo este rato lejos de Linkedin, me lo he pasado jugando en el mundo real.

Y de mis últimas aventuras, fue en un resort durante la temporada de nieve.

Laburar por la mañana.
Esquiar por la tarde.
Invernar por la noche con una peli.

Simple.

¿Y cómo llegué ahí?

Mira, hay un problema gordo con los backpackers, que pasa también con los negocios.

Hablan exactamente igual.

Que son proactivos.
Que aprenden rápido.
Trabajan bien en equipo.

Que si, que todos somos unos santos, y por eso la vida nos bendijo con la experiencia australiana.

bueeee

Son los miedos hablando.
Pasé casi toda mi vida con esos miedos.

Ahora, mi historia es diferente.

Entonces.

¿Que hice con mi CV?

Ignoré lo que recomiendan agencias de empleo e influencers y la cultura general viajera.

Es popular mentir en el CV.
Yo, soy pésimo mintiendo.
Mis ex novias lo saben bien.

Entonces, me convertí en la vaca púrpura en la pila de CVs del escritorio.

(Por cómo me estás leyendo, te puedes hacer una idea de cómo está escrito.)

Cuando se dio la entrevista telefónica, pensé que estaba hablando con mi match de Tinder.

“Me lo pasé muy bien leyendo tu cv”.

¿Es eso posible?
Al parecer sí.

¿Que algo tan “serio” como un CV haya entretenido a una señora de 60 años?
Así lo escuché en su voz, entre risas.

No tardamos nada en cerrar el trato.

Después, hice maletas y me fui a una montaña nevada por 3 meses.

Y allí, me enteré que los managers de todos los equipos del resort se leyeron mi CV.

Me saludaron como su colega de años.

Cositas que pasan cuando trabajas tus textos.
Solo cositas.

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