¿Te cuento algo?
Originalmente, mi viaje a Australia era un viaje de pareja.
Buaa. Miento. Era su plan.
Cuando me lo contó, me pareció tan de putamdr3 que me uní.
Papeleo.
Me quedé en su casa un mes para los trámites.
Examen de inglés. Pruebas médicas.
Ir de un extremo a otro solo para dejar sobres.
3 semanas después…
¡ÉXITOOO!
Cuando llegaron los correos, empezó una película en mi cabeza.
Transbordos. Quedarnos dormidos en el aeropuerto. Llegar. Encontrar trabajos. Conocer amigos de todo el mundo. Comprar un coche de segunda. Recorrer el país de extremo a extremo. Reír. Seguir soñando. Discutir (porque hay que hacerlo para que funcione). Hasta pedirle la mano.
Bonita película. Poco original, pero bonita.
Peero la dirección ejecutiva tomó otra dirección.
¿Y ahora?
Nunca en mi vida me agarró esa pregunta con tanta fuerza.
¿Y ahora Fer?
Te lo pregunto en serio.
¿Y ahora?
Después del dolor, con todas las lágrimas que se ganó mi almohada, llegó el propósito.
No fue inmediato.
Hasta casi 3 meses antes de decidir viajar (porque un tiempo decidí no hacerlo).
Me dije esto.
“Usaré la visa. Usaré esta oportunidad para aprender todo lo que pueda. Me vaya bien o me arruine. Me vuelva a enamorar o me toque perder. Viviré esa etapa Australiana. Total, es solo un año. Un poco más o un poco menos. Pase lo que pase, siempre tengo un lugar donde regresar.”
Y esta semana, llegó una frase de agradecimiento.
Fresquita. Para la antigua co-protagonista.
“Gracias, por permitirnos vivir esta nueva etapa”.
También está en Australia.
Lejos. No cortamos el contacto.
Antes de viajar, dejamos claro nuestros nuevos términos.
Así, nos apoyamos como podemos.
Puedo decir que es un vínculo muy maduro.
Claro, no como pareja. Todo evoluciona.
Seguimos siendo un contacto de emergencia.
Sin rencor. Porque con rencor, no hay crecimiento.
Y ahora.
¿Qué haces comiéndote mi novela? Jajajajaa.
Verás.
Antes, hubiera usado mi inversión en la visa con tal de seguir siendo pareja.
Hoy, usaría ese dinero, más lo que estoy ganando con trabajos aquí, para vivir la ruptura de nuevo.
Porque lo de hoy no sería posible.
Es un nuevo corte.
Nueva trama.
Ni mejor ni peor. No hay forma de saberlo.
Pero me gusta.
Y por eso, seguiré invirtiendo en mi película como director independiente.
Porque las buenas películas vienen de buenos directores.
Y tú ¿Agradeces un dolor del pasado?.
pd: Si llegas a leer esto, te recuerdo esa frase que siempre te decía “¡Me está leyendo la chica que cumplirá todas sus metas!”.
