El día que mi cuenta bancaria llegó a 0

Uff, la parte en la historia del viajero en Australia donde las cosas se ponen difíciles (y por lo tanto, interesantes).

¿Qué pasó?

Me chocaron.
Un aussie distraído le pego a mi carro.

Todo bien eh.
Ni estaba conduciendo.

Todo pasó en un parqueadero.

El otro metió reversa salvaje y se encontró con salsa peruana en el espejo retrovisor.

Ahora, sobre mi dinero.

Para que el seguro haga su trabajo, tuve que desembolsar.

Curiosamente, la cantidad era todo lo que tenía.

Ese dinero regresará en un par de semanas, en lo que miran el caso y descubran que, oh sorpresa, el latino no tuvo la culpa.

¿Justo? ¿Injusto?
Es lo que es.

Después de una vida, tuve que pedir dinero prestado a mi círculo de confianza.

Después de tiempo, tuve que pedir ayuda.

Después de tiempo, llega esa dulce adrenalina de hacer cosas para superar el obstáculo.

Cosas que dan dinero.
Dulce dulce dulce.
A ver que pasa.

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